lunes, 30 de noviembre de 2015

NUEVA REGULACIÓN PARA LA OBTENCIÓN DEL TITULO DE LA ESO EN FORMACIÓN PROFESIONAL BÁSICA

El Gobierno regula el modo de obtención del título de Graduado en ESO por los primeros titulados en Formación Profesional Básica 20 de noviembre de 2015 Nota de Prensa

 El Consejo de Ministros, a propuesta del ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, ha aprobado el Real Decreto por el cual se regulan las características generales de las pruebas de evaluación final de Primaria establecida en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE). La LOE establece que las evaluaciones finales de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) comenzarán a realizarse con carácter académico a finales del curso 2017-2018 y que los titulados en Formación Profesional Básica que lo deseen y superen la evaluación correspondiente puedan obtener además el título de Graduado en ESO. El Gobierno está trabajando con las CCAA en la elaboración de la norma que regulará las evaluaciones finales de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato. Por ello, sin perjuicio de que el objeto principal del Real Decreto aprobado hoy es regular las características generales de las pruebas de evaluación final de Primaria, se ha considerado oportuno introducir una previsión específica para regular el modo en que los titulados en Formación Profesional Básica que finalicen en junio de 2016 (del 2015-2016) y de 2017 (del curso 2016-2017) puedan obtener el título de Graduado en ESO sin verse obligados a esperar a junio de 2018, cuestión que ha sido planteada por diferentes CCAA y representantes del sector. Para ello, se permitirá de forma transitoria que los titulados de FP básica de ambas promociones puedan obtener también el título de Graduado en ESO por la superación de los módulos asociados a las competencias básicas, que son comunes con las enseñanzas de la ESO, siempre que en la evaluación final del ciclo formativo de FP básica el equipo docente considere que han alcanzado los objetivos y que han adquirido las competencias propias de la ESO.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Guía para la prevención, detección y corrección de las situaciones de acoso escolar en los centros docentes no universitarios de la Comunidad de Madrid



PROTOCOLO DE ACOSO ESCOLAR DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Para enfocar debidamente el fenómeno del acoso escolar entre iguales y dado que son muchas las definiciones, resulta oportuno destacar la contemplada en la Instrucción de la Fiscalía General del Estado nº 10/2005, de 6 de octubre (en adelante, Instrucción 10/2005) donde el acoso, también conocido como bullying o “violencia horizontal”, se caracteriza por una continuidad en el tiempo, pudiendo consistir los actos concretos que lo integran en agresiones físicas, amenazas, vejaciones, coacciones insultos o en el aislamiento deliberado de la víctima.

 Concurre, pues, en el acoso, una nota de desequilibrio de poder a partir de circunstancias tan diferentes como la propia presión del grupo, la mayor fortaleza o edad de los acosadores o la existencia de discapacidad en la víctima. Ampliando esta definición, podemos observar en el acoso escolar alguna o algunas de las siguientes notas que permitirían su identificación:

1. Genera una profunda perturbación en el proceso de socialización de los menores. Subdirección General de Inspección Educativa Consejería de Educación y Empleo Comunidad de Madrid 7

 2. Dicha perturbación afecta también al acosador, pues no son escasas las probabilidades de que asuma de manera permanente ese rol durante su vida adulta, proyectando su abuso en distintos ámbitos (acoso laboral, violencia doméstica, violencia de género).

3. Es muy difícil de detectar, ya que se produce casi siempre en ausencia de los adultos, y el resto del grupo, que conoce muy bien la situación, a menudo calla y protege con su actitud a los acosadores por temor a convertirse en su víctima.

4. Adopta diversas formas y grados, desde el desprecio y el insulto a la amenaza y la agresión. Una versión reciente del acoso es la que se produce a través de las redes sociales, los teléfonos móviles o el correo electrónico. La modalidad de agresión emocional o psicológica, que es aún más difícil de detectar por los profesores, es si cabe más dolorosa porque puede persistir durante más tiempo y generar angustia, ansiedad y procesos depresivos que si son prolongados e intensos, pueden desembocar en ideas suicidas.

5. Es duradero. Para que hablemos de acoso es necesario que las actitudes de desprecio, violencia o marginación se mantengan en el tiempo.

 6. Es consciente e intencionado; busca el daño del acosado.

 7. Suele vincularse a la presencia en la víctima de un rasgo que la convierte en diferente del grupo y, de algún modo, la coloca en situación de inferioridad frente a él: aspecto, forma de hablar, origen social, cultura, etnia…

 8. No se trata de cosas de niños. Puede provocar problemas psicológicos serios, depresión e incluso intentos de suicidio.

 9. Es muy difícil que la víctima logre superar la situación por sí sola, ya que en el fondo del proceso se encuentra una relación de poder en la que el grupo, de algún modo, apoya con su tolerancia implícita, e incluso su participación, ocasional o no, a los acosadores.







http://www.mhttp://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_InfPractica_FA&cid=1142695803990&idConsejeria=1109266187254&idListConsj=1109265444710&idOrganismo=1142292480322&pagename=ComunidadMadrid/Estructuraadrid.org/cs/Satellite?

Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida.

Enunciaremos seguidamente aquellas situaciones en las que los adolescentes vulnerables pueden desembocar en una crisis suicida:

  • Situaciones que pueden ser interpretadas a través del prisma del adolescente como dañinas, peligrosas, conflictivas en extremo, sin que necesariamente concuerde con la realidad, lo cual significa que hechos triviales para adolescentes normales, pueden tornarse potencialmente suicidógenos en adolescentes vulnerables, quienes los perciben como una amenaza directa a la autoimagen o a su dignidad.
  • Los problemas familiares que como es reconocido, se constituyen en uno de los motivos fundamentales de la realización de un acto suicida.
  • Separación de amigos, compañeros de clases, novios y novias.
  • Muerte de un ser querido u otra persona significativa.
  • Conflictos interpersonales o pérdida de relaciones valiosas.
  • Problemas disciplinarios en la escuela o situaciones legales por las que debe responder el adolescente.
  • Aceptación del suicidio como forma de resolución de problemas entre los amigos o grupo de pertenencia.
  • Presión del grupo a cometer suicidio bajo determinadas circunstancias y ante determinadas situaciones.
  • Situación de tortura o victimización.
  • Fracaso en el desempeño escolar.
  • Exigencia elevada de padres y maestros durante el período de exámenes.
  • Embarazo no deseado y embarazo oculto.
  • Infección con VIH o padecer una infección de transmisión sexual.
  • Padecer una enfermedad física grave.
  • Ser víctima de desastres naturales.
  • Violación o abuso sexual, con mayor peligrosidad si se trata de familiares.
  • Estar sometido a amenazas de muerte o golpizas.
  • Estar involucrado en una situación de trajín-trajinador en una situación de régimen interno (escuelas, servicio militar).
  • Incumplir con las expectativas depositadas por los padres, maestros, u otras figuras significativas y asumidas por el adolescente como metas alcanzables.
No se pretende agotar todas las situaciones que son de riesgo para que un adolescente intente contra su vida, pero sin lugar a dudas se han mencionado las más comunes.
Una vez que un adolescente vulnerable ante una situación psico-traumática inicia una crisis suicida, es necesario actuar con rapidez y asumir una postura muy directiva, ya que la característica principal de este tipo de crisis es que existe la posibilidad que el individuo intente afrontar la situación problemática mediante la autoagresión. Al existir esta posibilidad tangible el enfrentamiento a la crisis suicida tendrá como objetivo primordial mantener a la persona con vida mientras dure dicha crisis.

domingo, 8 de noviembre de 2015

ADOLESCENCIA

"No hay condena más dura para un menor delincuente que sacarse la ESO"

El juez de menores, Emilio Calatayud, advierte de que España vive bajo el síndrome de ‘la joven democracia’, en la que los padres no se atreven a decir que no a sus hijos y donde resulta difícil ponerles límites.
“El exceso de modernidad democrática perjudica que los menores se conciencien de sus deberes y responsabilidades”.
El juez de menores, Emilio Calatayud, durante la entrevista.
El juez de menores, Emilio Calatayud, durante la entrevista.
Emilio Calatayud es el juez de menores de España con más años en el cargo y con las sentencias más aleccionadoras. Su principio es que se puede reparar el daño causado sin llegar al internamiento, aunque cuando ha sido necesario lo ha ordenado. "Encierras a un menor con 16 años que se cree muy duro y que a lo mejor hasta ha cometido un delito de adulto y en la soledad de la noche y de su celda solo oyes el llanto de un niño". Titular del juzgado de menores de Granada, donde ha hecho su carrera, este manchego (Ciudad Real, 1956) ha juzgado a más de 16.000 menores, de los que 29 habían cometido un asesinato. Y es desde esa experiencia desde la que asegura que el "80% de los menores que cometen algún delito no son delincuentes". La libertad de la edad y de no aspirar a seguir subiendo en el escalafón judicial permite a Calatayud criticar sin reparos la “hipocresía de la sociedad” que hace una cruzada para que se no fume, pero que se muestra ciega “ante los estragos que el botellón provoca entre los menores”. Y en esa línea, arremete contra los principales partidos, el PSOE y el PP, a los que culpa de que España sea “el país más tonto y bruto de Europa. Y lo grave es que a los políticos les interesa que se así para poder manejarlo mejor”. Calatayud, quien ha participado en los cursos de verano organizados por la UPV en San Sebastián impartiendo una conferencia sobre padres desesperados con hijos adolescentes, asegura que  “no hay condena más dura para un menor delincuente que sacarse la ESO”.
¿Se pueden reparar los delitos de menores sin quitarles la libertad?
Se puede y se debe. No todas las personas que cometen un delito son delincuentes. Todos hemos cometido algún delito en nuestra vida, desde conducir con una copa de más, hasta comprar falsificaciones de ropa o bajar música y películas de forma ilegal, defraudar a Hacienda….El 80% de los chavales que cometen delitos no son delincuentes. Lo único que se merecen son uno o dos escarmientos y hay muchas formas de reparar el delito sin privación de libertad. Encierras a un menor con 16 años que se cree muy duro y que a lo mejor hasta ha cometido un delito de adulto y en la soledad de la noche y de su celda, sin nadie de su grupo, solo oyes el llanto de un niño.
En sus sentencias siempre opta por aleccionar más que por castigar.
Ese es el espíritu de la ley, pero eso no quita para que tengamos que condenar a internamientos. Soy el juez de menores más viejo de España, he juzgado a más de 16.000 menores, entre ellos 29 por asesinato. Hay varias alternativas al internamiento, como los trabajos en beneficio de la comunidad, la libertad vigilada….Lo que queremos es acompañar al menor a que madure. La vida delictiva del 80% de los que juzgo comienza a los 13 años y a los 19 baja por una ley natural, porque en realidad no son delincuentes. Y luego tenemos un 10% que es carne de cañón, que va a ser chorizo sí o sí y luego queda otro 10% que es trabajable dependiendo del momento, de los profesionales, de la suerte….Con la actual Ley de Menores estamos consiguiendo que en torno al 85% de los menores no termine en la justicia de adultos. 
Usted da una importancia fundamental a la educación en sus sentencias.
Somos el país más tonto y bruto de Europa. Y lo grave es que a los políticos les interesa que se así para poder manejarlo mejor. No hay un pacto o una ley de Educación que dure una generación. Cada vez que ha aprobado una ley el PSOE cuando estaba en el Gobierno hemos ido a más tontos. Todos los años condeno a una media de 20 chavales a aprender a leer. La sentencia más dura para un menor que comete delitos es condenarle a sacarse el graduado en Educación Secundaria Obligatoria (ESO), a leer, que es de las que más aplico. Yo les digo: ‘Vas a estudiar, por lo civil o lo criminal, pero vas a estudiar’. ¿Cómo es posible que me encuentre con menores de 15 años en segundo de ESO y que cuando les mando leer un artículo me dicen que no saben leer? En la escuela les van pasando de curso. Somos los más brutos de Europa.
¿Cree que nos encontramos en una sociedad hipócrita, donde todo es para el menor, pero sin el menor?
Desde luego que no existe afán de legislar para proteger al menor. Resulta que se prohíbe fumar, pero no pasa nada viendo como los menores se emborrachan haciendo botellón.. Yo desde luego prohibiría la práctica del botellón, pero para menores y mayores. Que se beba en los bares y en las terrazas. El botellón se ha institucionalizado. Son complejos de joven democracia, que no sabe decir que no. Como les pasa a algunos padres a la hora de imponer autoridad a sus hijos. Suena como algo de lo que hay que rehuir, pero solo son prejuicios absurdos. La autoridad suena a autoritarismo, a dictadura…Pero la autoridad emana de la familia. Si un menor no respeta a sus padres, mucho menos lo hará con sus maestros.
Hay generaciones que pasan de ser esclavos de sus padres a ver como otras son esclavos de sus hijos
Antes era más fácil ser padre. Llegó la transición, aparecieron los psicólogos y todo se basa en qué hay que argumentar, ser amigo de tus hijos y todo así.  ¿Amigo de tus hijos? Yo de mis hijos soy padre. Si me convierto en su amigo y no actúo como padre les dejo huérfanos. Cuando yo era pequeño y me ponían sopa para comer o la comía o al comía. Si no me esperaba para la merienda o la cena. No había más. Ahora, en la etapa de los padres postconstitucionales si mi niño no come sopa será por algún motivo, por alguna razón extraña, pero nunca es porque no le gusta. Así que al final se le ponen unos filetes. Los padres tienen que educar sin complejos, ahora están encogidos. Si un hijo se convierte en un tirano, al final tiene todas las papeletas para convertirse en un chorizo, en un delincuente.

"Los hijos deben obedecer a sus padres"

¿La delincuencia de menores ha bajado?
Sí. Y lo ha hecho por tres motivos. Los niños han vuelto a la escuela, que algunos abandonaron por espejismos laborales; hay más control en la unidad familiar, ya que con eso del paro uno de los dos progenitores está más tiempo en casa; y, además, es que ya no hay víctimas por la calle. El otro día juzgué a un chaval que le había robado el bolso a una viejecita por el método del tirón. ¿Sabe lo que había dentro del bolso? Pues su gato muerto que lo llevaba a enterrar. Lo que sí ha crecido y de manera preocupante es la violencia familiar, la de hijos hacia los padres.
Los hijos tienen obligaciones, pero parece que los padres no se las hacen ver.
El artículo 155 del Código Civil así lo recoge. Los hijos deben obedecer a sus padres y respetarlos mientras convivan con ellos, al menos hasta los 18 años. Se trata de un deber legal y moral. Y a partir de los 18 años pues puerta. Nadie me puede condenar por echar a un hijo que ni quiere estudiar ni trabajar y hace la vida imposible en la casa. El exceso de modernidad democrática perjudica que los menores se conciencien de sus deberes y responsabilidades.
¿Muchos padres tapan lo que ocurre con sus hijos menores hasta que el ambiente es insostenible?
Cuando el menor está empezando a cometer hechos delictivos, injurias, lesiones, daños y está convirtiendo la vida familiar en un infierno es cuando estamos ante un menor que debe ser denunciado. Los padres tapan mucho porque denunciar a un hijo es muy duro, pero cuando ese comportamiento del menor está degradando el ambiente familiar hay que denunciarlo. Eso sí, siempre hechos delictivos. Otro consejo que doy es que el matrimonio esté de acuerdo. Y si están separados, el que no tiene la custodia que no moleste. ¿Qué ocurre? Pues que muchos padres están tapando lo que ocurre durante un año o dos y cuando el menor cumple los 18 años ya no puedes de denunciarle porque entras en la justicia de adultos. Mi recomendación es echar de casa a ese chaval porque pueden buscar la ruina a la familia o los padres a él. Por eso lo que hay denunciar el comportamiento cuando es menor.
¿Cuándo un padre entiende que su hijo está cometiendo un delito en casa siendo un menor?
La fuga del hogar no es delito, no ir a clase no es delito. ¿Cómo se obliga a un niño de 14 años a ir al colegio si no le da la gana? Lo que son delitos son insultos, amenazas, golpes, coacciones, tortura psicológica. Cuando ese comportamiento convierte la vida familiar en un infierno es cuando hay que denunciar.
Cada vez más niñas ejercen violencia sobre los padres. ¿Por qué?
Las niñas cometen el 25% de los delitos normales, pero cuando se trata de violencia de hijos a padres estamos en un 45% de niñas. Están copiando lo malo de los niños y cuando son adolescentes tienen muchos problemas. Es el delito típico en el que se equiparan niños y niñas. Es mucho más complicado trabajar con una chica dura que con un chico duro.
¿Un sopapo a tiempo puede tener valor pedagógico?
Confundir un cachete con un caso de malostratos es una barbaridad. El problema del cachete es que hay que darlo en el momento justo con la intensidad adecuada. La sociedad ha cambiado. Me acuerdo cuando mi hijo era pequeño y tenía cuatro años lo llevaba al hospital con una brecha en la cabeza y lo atendían sin problema. Pero ahora los padres son sospechosos de haberlo empujado por la escalera. ¿Dónde ha quedado el sentido común? Socialmente existe una presunción de culpabilidad de los padres. No hay término medio.
Hay países donde incluso se ha recuperado el cachete en las escuelas como valor educativo.
Efectivamente. Si mi padre viviese en la época actual posiblemente estarái condenado a cadena perpetua. Yo ‘cobraba’ todos los días y para nada estoy traumatizado. Más de una que me ha dado mi padre estaba bien dada.
¿Se pueden negociar las normas, pero no los límites?
Hay que saber decir que no. Llega un momento en el que te tienes que imponer como padre y cuando el chico tenga 18 años puerta. Tenemos los complejos de joven democracia, que nos da miedo decir que no. Hay un momento en que hay que decir que no a los hijos y es porque lo dice su padre. Y no hay más.
¿Era más sencillo educar a los hijos en generaciones anteriores?
Es posible que nuestros padres tuvieran menos formación y, sin embargo, ha salido buena gente. Yo siempre digo: tengo 58 años, no he mamado la democracia y nuestra generación tiene complejos porque como hemos estado teóricamente sometidos con la dictadura, cuando nos hemos liberado nos hemos ido al otro lado. En cambio, mi hijo, que tiene 28 años, sí ha mamado la democracia y tiene las ideas más claras. Creo que mi hijo va a tener la posibilidad de educar a sus hijos sin los complejos que hemos tenido nosotros.

EL GOBIERNO Y LOS TRABAJADORES SOCIALES

Los y las trabajadoras sociales consideran inadmisible que el Gobierno les eche la culpa de su falta de compromiso con los derechos sociales

miércoles 18 de noviembre de 2015
Declaraciones del Director de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, Álvaro Nadal Belda, esta mañana en la Cadena Ser: “Lo que puede ocurrir es que en España el nivel de prestaciones sociales que alguien recibe depende de la suerte que tenga con su asistente social [actualmente es grado en Trabajo Social]. Si es muy bueno, le lleva de ventanilla en ventanilla y va a tener una potente ayuda social, mientras que si no tiene tan buena suerte, pues no ocurre eso”.

El Consejo General del Trabajo Social (CGTS), en representación de 40.000 trabajadores y trabajadoras sociales de toda España, manifiesta su más rotundo rechazo a las declaraciones del Director de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, Álvaro Nadal, esta mañana en la Cadena Ser, y exige al Ejecutivo una rectificación pública.

Para los y las trabajadoras sociales, profesionales de referencia del Sistema Público de Servicios Sociales, resulta insultante que el Gobierno culpe a los y las profesionales de que las familias no tengan acceso a ayudas sociales. El CGTS recuerda que el Sistema Público de Servicios Sociales, cuarto pilar del Estado de Bienestar, no se basa en ayudas a discreción del profesional, sino en derechos estipulados a través de normas y reglamentos.

“El problema no somos los profesionales, sino la falta de compromiso del Gobierno en estos últimos años, que cuando más ayudas sociales se necesitaban, más ha recortado las partidas destinadas a los servicios sociales, dejando a cientos de miles de familias sin recursos”, denuncia la presidenta del CGTS, Ana Lima.

El Consejo General del Trabajo Social considera de una “gravedad e hipocresía grandísima” que el Señor Nadal Belda acuse a los y las trabajadoras sociales de la dejadez que ha demostrado en esta legislatura el Gobierno, al no apostar por el bienestar de las personas.



“Los y las trabajadoras sociales hemos sufrido la crisis con la impotencia de ver cómo los recursos eran cada vez menores mientras la demanda se disparaba. Hemos tenido que hacer frente a las quejas de las familias, hemos buscado de donde no había para poderles ayudar, hemos sufrido agresiones de todo tipo, incluso hemos sufrido en primera persona los despidos masivos en el sector de los servicios sociales. Echar balones fuera y culparnos de que haya familias que se quedan sin ayudas es inadmisible”, insiste Ana Lima.

Finalmente, el Consejo recuerda al señor Álvaro Nadal Belda que es precisamente en las comunidades autónomas donde ha gobernado en la última legislatura el Partido Popular, donde peor funciona el sistema de rentas mínimas, a las que se ha referido en sus declaraciones. Por ejemplo, si se toma como variable, la cuantía mínima, están a la cola Castilla-La Mancha y Madrid, con 371 y 375 euros por persona y mes, cuando la media estatal es de 420 euros mensuales. Si se tiene en cuenta la tasa de cobertura, vuelve a estar a la cola Castilla- La Mancha, seguida de Murcia con tasas de 5’18, 6’22 y 6’86 personas por cada 1.000. La media estatal es de 13,19.